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Viendo las heridas de la infancia

26/06/2015 Ana Jiménez Psicología 6 comentarios

niños

Posts sobre las heridas de la infancia

La psicóloga y terapeuta gestalt, formada en el Programa SAT, Ana Jiménez, cuenta en este post, basado en su tesina ‘Heridas de la infancia. Construcción del amor neurótico’, su experiencia a la hora de trabajar en la consulta esas heridas con los niños.

Una herida de la infancia se produce cuando el bebé o el niño sufre una situación dolorosa o de desequilibrio y lo que persigue es calmar su malestar y volver a sentirse tranquilo, pleno, sin reconocer que la fuente de su satisfacción sea externa. La experiencia de insatisfacción, le despierta sentimientos que van desde la desazón hasta la desesperación. Sería como dice Sara Fernández Wolf de la “no madre”, como la experiencia de buscarla y no encontrarla.

La herida de la infancia es la propia experiencia de vivir, de experimentar el proceso de contacto-retirada del vínculo afectivo. Es una reacción que se da en el espacio yo-tú, un síntoma de que algo va mal y el niño empieza a sentir una sensación de dolor o de angustia.

Es la herida de un dolor por tener que defenderse y una frustración del amor que nunca llegó o no llegó como el niño quiso que llegara.

El niño tendrá que aprender a sostener como pueda (cada niño lo hará de un modo) el acontecimiento traumático o difícil, y a veces sin mucha conciencia reaccionará de la manera que crea que pueda ser menos doloroso.

Por ejemplo, un niño ante una situación de indefensión, de vulnerabilidad, en la que no tenga recursos para enfrentarse a eso que le de miedo o soledad, puede empezar a desencadenar una serie de actitudes como la rendición (sentirse obligado a comer cuando no tiene hambre), la humillación (escuchar que “eres malo” porque no has recogido tus juguetes), rabietas o llantos (porque sea su mecanismo para expresar que sientes pena o malestar y no sepa hacerlo de otro modo), parálisis (niños que aprendieron a estarse quietos, buenos y sin hacer ruido) o hiperactivos (si se está quieto se angustia más).

En definitiva, cada niño aprende un mecanismo para defenderse de algo o de alguien, de un estímulo ante el se siente indefenso y vulnerable.

En las sesiones de terapia infantil me acuerdo de un niño, ya mayor, quien me contó que decidió no hablar para que se olvidaran de él. Si hablaba, entonces le veían y si lo veían, le pegaban y le caían broncas con más facilidad. Decidió hacerse invisible para que nadie le molestara.

Su padre le maltrataba físicamente y vio un ambiente muy hostil en la casa, por lo que su prioridad era “que no me regañen”, me decía.

Cada experiencia, lo que podríamos denominar el ambiente, hace que cada uno construya una realidad única, con sus propias actitudes y creencias. Aquí es donde se mezclan las ideas locas con las sanas. Ya está la neurosis presente.

La palabra trauma, de origen griego, significa “herida” y nos pone en contacto con momentos duros, de impacto, de agresión física, de muerte, de invasión del espacio, de abandono, de abusos y guerras. En el bebé o en el niño la causa de estas heridas puede estar en movimientos físicos bruscos, no tener cubiertas las necesidades básicas como el alimento, una hospitalización debido a una operación o un mal contacto, entre otras.

El trabajo terapéutico

¿Cómo abordar esas heridas con los niños en el trabajo terapéutico? La intervención para sanar esas heridas infantiles pasa primero por poner conciencia en el niño en su forma de actuar, sentir, y cómo estas acciones lo llevan a pensar que lo que está haciendo está bien o no hay otra forma de hacerlo. Es ampliar la conciencia sobre su forma de actuar ante determinados acontecimientos o contactos con otras personas y que se dé cuenta de que, como lo hace, es la única forma como sabe hacerlo.

En otra sesión, un niño de siete años y yo nos pusimos a hablar del enfado y cómo lo hacía. Él se quedó preocupado porque se sentía enfadado y se dio cuenta de que su forma de expresarlo era “hacia dentro” porque no podía sacar ese enfado en el colegio.

Sesiones posteriores me dijo que ya sí había podido expresar el enfado “hacia fuera” porque un niño le empujó por las escaleras “queriendo”, pero que en vez de expresar su enfado con este niño, le pegó a otro. “Fue sin querer", me dijo, "pero sentía el enfado y lo pude expresar pero que no supe hacerlo de otro modo”.

El siguiente paso sería que el niño se dé cuenta de cómo lo hace. Sin juicio, sin valor, sino como una manera de poder expresar cómo lo hace y  tener la experiencia de hacerlo de otro modo, aunque te equivoques pegándole a un niño que no tenía nada que ver. Ya habrá momento después de ir regulando e ir afinando qué hacer cuando sientes ciertas emociones.

La experiencia

Otro aspecto importante es permitir espacios donde con conciencia se puede dar la experiencia. Con situaciones traumáticas o dolorosas, el niño intenta evitarlas, esconderlas o no volver a sentirlas. Lo neurótico ahí es la evitación y lo sano es poder transitarlo y para ello tenemos que generar el espacio donde, con permiso, el niño lo pueda expresar. A veces el educador peca aquí de saber más que el niño y adelantarse a sus movimientos y lo mejor sería facilitarle el espacio para que exprese su necesidad, su dolor, su sensación de injusticia o de impotencia.

De hecho, la reparación emocional de los niños pasa porque aprendan a respetarse y a conocerse.

Reforzar la comprensión y la racionalización para mí es importante. Un niño no tiene tanto recursos para comprender que si sus padres se separan o se enfadan no es responsabilidad suya. El niño, por su egocentrismo emocional, se hace cargo de los malestares de la casa. Explicarle que si sus padres se enfadan o se separan no es por su culpa (algunas veces sí puede ser así, pero no es siempre por su culpa), es importante, al igual que hacerle ver que sus padres también son pareja, que es un rol que tienen los padres antes de ser padres y ahí él no participa.

Un niño me contó que sus padres discutían mucho, y una vez llegaron a las manos delante de él. Me dijo que tuvo que intervenir (tenía cinco años y físicamente era fuerte y vigoroso): se colocó en medio para separarlos y, como consecuencia de ese acontecimiento traumático, el niño aprendió a ocupar un papel importante y de liderazgo respecto a la madre. Adoptó el papel de salvador por encima de la madre. Incluso dice que gracias a él, sus padres no se mataron. En estos casos la herida de su infancia fue “resuelta por su fuerza”, pero también el niño está siendo esclavo de un rol que no le pertenecía, que él había cogido. La comprensión y la racionalización con este niño de que él no es quien quien manda, ni fue responsable de lo que sucedió y que no es tan poderoso como se siente, es la clave para que no asumiera su lugar de “hijo” y para que comprenda que quien gestiona la familia es su madre y no él.

En definitiva, trabajar sobre las heridas de la infancia es poner claridad y orden a los pensamientos distorsionados que se quedan en la mente, dándoles un valor como verdaderos cuando puede que no lo sean porque son neuróticos.

Las heridas, los problemas y los sentimientos de indefensión que sienten los niños no se deben de tapar ni quitarles importancia.

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Comentarios

Camilo Silva

20 Agosto 2015 - RESPONDER

Percibo en el contenido de este artículo una forma de trabajar con la conciencia como un fenómeno que no se limita a una determinada etapa del ciclo vital, con ciertas consideraciones sobre la infancia claramente, pero con una antropología filosófica Gestáltica que no cae en el adultocentrismo. Creo que veo en esta propuesta el respaldo teórico para el trabajo que realicé con un niño de 7 años que presentaba un tr. de ansiedad por separación. Gracias por compartir. Saludos.

FCN

08 Octubre 2015 - RESPONDER

Gracias también a ti, Camilo, por compartir tu experiencia.

júlia osanz i simon

25 Septiembre 2015 - RESPONDER

Gracias por compartir!!! Has publicado tu tesina? Me ha impresionado mucho este post! Felicidades!! Júlia

Luisa Pérez

07 Octubre 2015 - RESPONDER

Conozco un caso de una persona adulta que en la infancia fue maltratada por sus padres. Siempre tuvo y tiene carencias sociales, casi no habla, odia ser el centro de atención, no expresa sus sentimientos y miente. ¿Cabe la posibilidad que estas actitudes sean consecuencia de ese maltrato? Es decir, ¿Qué secuelas pueden dejar? ¿Puede llegar a cambiar? ¿Qué tipo de terapia sería necesaria con una persona que es incapaz de hablar y abrirse? Gracias

Luz Marina

22 Julio 2016 - RESPONDER

Cuando se casan y / o se junta lo hacen por que estuvieron enamorados se aman etc...etc... los problemas que vienen posterior no sabemos como no vamos a herirno eso le digo por ambos personas nos ofendemos y mas aun cuando hay niños de por medio yo he vivido en un hogar lleno de conflictos solo recuerdo que me tapaba los oidos, y leia en voz alta cualquier tema que encontraba, ya mayor me aferre a la lectura viera Ud., la cantidad de libros que tengo, y cuando me fui a estudiar mi mama me mando lejos por que en ese entonces tenia otro compromiso y era igual creo que hasta peor por que intento violarme uyyy las cosas que pase me hice profesional y cuando empeze a trabajar no queria quedarme en casa busque otro trabajo trabajaba de dia en una Institución Privada y de noche en una empresa privada, asi conoci a mi esposo nos casamos tuvimos 03 hijos gracias a Dios los 02 son profesionales , pero hay un detalle yo decia que no iba actuar como mi mama trate de llevar una vida normal hasta ahora vivo con mi esposo son 32 años de casada , pero tengo una hija que mucho golpea a su hija quiere que sea perfecta, sabe Ud., yo le pregunto a mi esposo en reiteradas veces ¿ asi les trate a mis hijos? y el me responde NO , si ni tiempo tenias solo en las noches te veian y tu ese rato te ponias a corregir los cuadernos para ver si hacian bien la tarea, y los dias que no trabajabas estabas con ellos y no eran malcriados ahoran dicen hiperactivos , ENTONCES me pregunto donde esta la falla yo discuto ahora con mi hija no me gusta como les trata a su niña mis hijos se criaban con empleada nunca moleste a mi familia y el cuidado de papa en su mayoría, y el es una persona tranquila , no se donde pude dejar heridas , cuando yo trate de hacer lo mejor que pude. gracias por darme un tiempo y dejar que cuente mi caso mil gracias

Ángel Cortés

10 Agosto 2016 - RESPONDER

Hola que tal creo yo que todo se debe a que nunca nadie les enseña a los padres sobre la inteligencia emocional ya que van tomando patrones de sus padres y estos a su vez los patrones de los abuelos, por eso es importante que se estudie e investigue sobre la inteligencia emocional, ya que todo los casos citados son meramente emocionales, abandono, rechazo, ira, enfado..les comparto un link para que quién guste saber más sobre esto vaya a los tutoriales y hay una extensa biblioteca en la cuál hay libros de todo tipo para descubrirse uno primero y ayudarse a sí mismo para después poder ayudar a los demás...http://inteligenciaemocionalya.blogspot.mx/
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